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Diabetes tipo 2 y dieta

Última actualización: 21 septiembre, 2017
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Diabetes tipo 2 y dieta

La diabetes mellitus es una de las enfermedades crónicas más comunes de la sociedad moderna. Se encuentra entre las enfermedades no transmisibles (ENT), que tienen una larga duración, una progresión lenta y no se transmiten de persona a persona. La carga global de la diabetes se estima en el 10 por ciento de la población total de más de 25 años. Hay varios tipos de diabetes, pero el tipo más común que contribuye principalmente a esta gran carga es la diabetes tipo 2.

¿Qué es la diabetes tipo 2?

Nuestras células necesitan glucosa para producir energía, y la insulina es una hormona producida por el páncreas, que permite la glucosa entre en las células (las células musculares y grasas requieren insulina en su mayoría). En contraste con la diabetes tipo 1, donde el problema es la producción insuficiente de insulina en el páncreas, en la diabetes tipo 2, las células no reaccionan bien a la insulina, que se llama resistencia a la insulina. Esto da como resultado una acumulación de glucosa en la sangre (hiperglucemia) mientras que las células están hambrientas de glucosa.

Una susceptibilidad genética a la diabetes tipo 2 está bien establecida, ya que las personas con parientes cercanos con la condición también están en un mayor riesgo de desarrollarla ellos mismos. Sin embargo, se ha encontrado que la nutrición adecuada no sólo puede prevenir el desarrollo, sino también mejorar los síntomas y el pronóstico en las personas afectadas.

Terapia nutricional médica para la diabetes

La terapia de nutrición médica abarca los planes de dieta y recomendaciones nutricionales para las personas con enfermedad actual, en este caso la diabetes tipo 2. Hasta ahora, hubo intentos de hacer un plan de dieta universal para las personas con diabetes. Los proveedores de atención médica ya no están recomendando una dieta diabética específica, y nuevos enfoques están surgiendo. Las dietas viejas se enfocaron exclusivamente en los niveles de glucosa en sangre, pero ahora se reconoce que el objetivo del metabolismo de los lípidos es igualmente importante.

La Asociación Americana de Diabetes (ADA) sugiere que los carbohidratos y las grasas monoinsaturadas deben cubrir de 60 a 70 por ciento de la ingesta calórica diaria. El azúcar y los dulces se permiten, pero no deben exceder el 10 por ciento de la ingesta calórica diaria de una persona. Las grasas saturadas también deben limitarse al 10 por ciento, e incluso menos para las personas con LDL (colesterol malo). La grasa poliinsaturada debe constituir aproximadamente el 10 por ciento de su ingesta calórica diaria. La ingesta de proteínas recomendada es de 15 a 20 por ciento de la ingesta calórica diaria y la sal no debe exceder los seis gramos por día.

Vitaminas y suplementos

Los diabéticos deben mantener niveles óptimos de vitaminas y minerales, teniendo especial cuidado en consumir alimentos que contengan vitaminas con actividad antioxidante (vitamina C, vitamina E, carotenoides , etc.). Obtener la mayoría de sus vitaminas de las verduras y frutas es óptima, y ​​debe utilizar suplementos sólo en situaciones especiales (cuando lo recomiende su proveedor de atención médica). Coma alimentos ricos en fibra y use edulcorantes para reemplazar al azúcar, pero sólo productos no nutritivos (sacarina, aspartamo, sucralosa , etc.). No se recomiendan edulcorantes nutritivos tales como xilitol, manitol y sorbitol.

Alcohol

Contrariamente a la creencia popular, no hay evidencia científica de que el alcohol es perjudicial para los pacientes con diabetes. La ingesta excesiva de alcohol, sin embargo, puede causar problemas como la hipoglucemia (bajo nivel de glucosa en la sangre), pero esto puede prevenirse consumiendo alimentos junto con alcohol.

En resumen, los pacientes con diabetes tipo 2 deben practicar los principios generales de un estilo de vida saludable, que incluyen nutrición adecuada, actividad física moderada y adherirse a los tratamientos prescritos. De esta manera, las complicaciones pueden prevenirse y la progresión de la enfermedad puede ser ralentizada.

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